
La crioterapia es la terapia de frío, que tiene entre otros beneficios, la capacidad de destruir de manera eficaz y controlada, mediante congelación, lesiones superficiales de la piel, como pueden ser verrugas o lunares, o situados en las capas más profundas de la piel, como tumores o cánceres de piel, cuya ténica se denomina criocirugía.
Las lesiones de crioterapia se llevan a cabo con nitrógeno líquido, y se pueden aplicar de dos fomas:
– con un bastoncillo de algodón humedecido en nitrógeno.
– con un spray criogénico, que contiene nitrógeno, y que posee boquillas de distintos tamaños adaptados a la superficie de la lesión a tratar.
En ambos casos, el tiempo de aplicación es de veinte segundos.
Los beneficios de la crioterapia para la piel son los siguientes:
– Disminuye la celulitis.
– Combate la flácidez y reafirma los tejidos.
– Tonifica y revitaliza la piel, produciendo un efecto tensor.
– Reduce la eliminación de toxinas y otros depósitos acumulados.
– Mejora condiciones de la piel, como psoriasis y dermatitis.
– Estimula la oxigenacion de la piel.
– Elimina verrugas y lunares, y otras lesiones superficiales.
– La piel recupera el tono, la elasticidad y adquiere mayor suavidad.
– Mejora el envejecimiento.
– Rejuvenece y reafirma la piel.
– Aumenta la produccion de colágeno de las capas más profundas de la piel.
– Mejora la perfusión sanguínea.
Cabe decir que la crioterapia puede causar diversos efectos, como ampollas y úlceras, que pueden generar infección y dolor, cambios del color de la piel, lesión del tejido sano de alrededor y cicatrización, si la congelación fue prolongada o ha afectado a niveles profundos de la piel. Aunque no es frecuente, puede aparecer sangrado y cambios en la coloración de la piel.
Deben de abstenerse de someterse a la crioterapia: trastornos arteriales, enfermedades autoinmunes, cardiopatías, enfermedad de Raynaud, urticaria, piel muy sensible, reumatismo, diabetes y dialisis renal entre otros.