El betacaroteno es una forma de vitamina A, importante para tener unos huesos sanos, para el crecimiento celular y para mantener un sistema inmunitario fuerte, que se puede obtener a partir de frutas y verduras, de color rojo, amarillo y naranja, y granos enteros. Es un nutriente importante, pero el consumo excesivo puede tener efectos adversos para la salud.

Cinco porciones diarias de frutas y verduras, proporcionan las necesidades diarias de betacaroteno para mantenerte saludable; es decir, de 25.000-83.000 UI diarias. Las dosis altas de betacarotenos pueden tener efectos secundarios, como una decoloración reversible de color amarillo en las palmas de las manos, pies y en la cara, denominada carotenodermia; otro efecto secundario común es el mareo; así como diarrea, sangrado excesivo, moretones y dolor en las articulaciones.
Existen ciertos casos en los que no se deben de tomar complementos de betacaroteno, como en el embarazo o en periodo de lactancia, los fumadores, ya que pueden desarrollar cáncer de pulmón y de próstata y aquellas personas que han sufrido una angioplastia -procedimiento para reparar el corazón y los vasos-, porque puede traer complicaciones y retrasar el proceso de curación. A largo plazo, las dosis altas de betacaroteno pueden aumentar las posibilidades de muerte prematura y cáncer de próstata en los hombres.
Los suplementos de betacaroteno pueden interferir en ciertos medicamentos, que pueden hacer que sean menos eficaces, como son los medicamentos para la presión arterial y la niacina; las cantidades excesivas de betacaroteno, pueden aumentar el riesgo de muerte, por alguna condición médica relacionada, incluidas las enfermedades del corazón y cáncer.
En algunos casos, el betacaroteno puede causar reacciones alérgicas graves, que pueden incluir sarpullido, urticaria e hinchazón de diferentes partes del cuerpo, incluyendo la cara, los labios y la lengua; así como picazón en la garganta, dificultad para respirar y opresión en el pecho.